Viveros para la Paz" nace como una respuesta a la necesidad de impulsar el crecimiento económico y social en áreas golpeadas por el conflicto. Apoyado por un consorcio de entidades, entre ellas la Compañía Nacional de Chocolates, Repsol, el Gobierno Canadiense y Socodevi, el proyecto ha sido fundamental para la creación del Vivero Aromas del Ariari. Este vivero no solo destaca por su magnitud, siendo el segundo más grande del país, sino también por su capacidad de producción, con 700,000 plántulas.